martes, agosto 28, 2012

La parcela de Tranquilino


Tranquilino Aplicano es un agricultor ecológico (agroecólogo) con 15 años de experimentación. En su parcela de 5 manzanas y media (casi 4 hectáreas) existen alrededor de 30 cultivos y cientos de especies entre árboles maderables, frutales, hortalizas y granos básicos. A 300 msnm ha logrado el crecimiento de su alimento, el techo de su vivienda y también los excedentes que vende o intercambia para conseguir otras necesidades –como el jabón o el azúcar- que él, su esposa Enriqueta y sus 7 hijos han tenido durante estos años. 
Tranquilino y su maizal.
Foto: Karenina Casarín

La Asociación Nacional para el Fomento de la Agricultura Ecológica ANAFAE, en su interés por fomentar la agroecología acompaña y colabora en el trabajo de agricultores ecológicos nombrados como  “amig@s cuidadores de la biodiversidad”. Con el objetivo de mostrar a más campesinos y campesinas que la soberanía alimentaria es posible, ANAFAE registra desde hace años estas acciones agroecológicas de héroes de la tierra sin embargo, ha sido difícil invertir tiempo de sus facilitadores que trabajan en campo, para producir un video.


Desde este proyecto “Manos de Tierra” apoyé en producir un primer capítulo de uno de los héroes de la tierra: Tranquilino Aplicano, habitante de la comunidad La Montañita en el municipio de Concepción de María, Departamento de Choluteca en estas tierras catrachas.  

Cada minuto que escuchaba a Don Tranquilino, recordaba a mis paisanos que fueron mis maestros en el acercamiento de la tierra y la semilla. Agradezco profundamente haberme encontrado a Paye, Marichuy, a Ezequiel, al Dr Morales y a todos aquellos que me hablaron en el idioma de la tierra.

Tranquilino y el guineo
Foto: Karenina Casarín


miércoles, agosto 15, 2012

Juventud, agroecología y rebeldía.


Foto: Karenina...10 segundos antes.
Mientras las sequías han amenazado diversos territorios de este Honduras y las lluvias esporádicas sólo crean expectaciones; mientras los funcionarios públicos se pelean porque encontraron unos milloncitos de lempiras –en tiempos electorales- en una camioneta de una fundación y los diarios publican el chisme del hijo del presidente que chocó borracho; mientras todas estas noticias y chismes nadan por el pesimismo de la sociedad… los jóvenes rebeldes siguen latiendo con la tierra. 

El pasado mes de agosto en estas tierras catrachas nos reunimos 37 jóvenes provenientes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Costa Rica y México para realizar el III Módulo de la escuela Mesoamericana de Agroecología y Soberanía Alimentaria. Esta propuesta comenzó en agosto del 2011 en Guatemala, después el segundo módulo fue en El Salvador y el cuarto módulo será en Nicaragua en el próximo mes de septiembre. El objetivo principal de estos cuatro encuentros es “Fortalecer capacidades políticas y técnicas como jóvenes centroamericanos para la defensa y construcción de la soberanía alimentaria en la región, desde la agricultura campesina sostenible”.

Todo surgió a partir de una propuesta de la Red Centroamericana por la Soberanía y la Seguridad Alimentaria y Nutricional [REDCASSAN] sin embargo, la emoción por seguir trabajando, luchando y compartiendo la experimentación con la agroecología por una soberanía alimentaria, nos ha emocionado como jóvenes para seguir este movimiento mesoamericano, así que en Nicaragua cuando nos volvamos a ver existirá el diálogo para seguir caminando por esta vereda. 



Les comparto el video que desde “Manos de Tierra” realicé con el objetivo de mostrar lo que se hace en estos encuentros y motivar a más jóvenes a hacer este tipo de trabajo, no sólo en nuestra bella Mesoamérica sino en toda la columna vertebral de América –la AbyaYala- y hasta en el “mundo mundial” como dirían los compañeros salvadoreños que conocí. 

Estoy segura que en este planeta las malas noticias seguirán pero si uno cual salmón nada en sentido contrario, hacia las alternativas y no dejarse llevar por la corriente de las críticas… las noticias positivas comenzarán a influir en crecer la esperanza y cosechar acciones.



sábado, julio 21, 2012

Agroecología traviesa


Manos de Tierra. 
Cantón Las casitas, Departamento San Salvador. El Salvador. 



Estudiar para mejorar la vida significa conocer mejores técnicas para sanar el suelo, sembrar observando la luna y ahorrando dinero por no comprar tóxicos, mover caca de vaca y utilizar desechos de la cocina para composta. Hacer prácticas en la ingeniería en agroecología implica sudor y sol seguro, pero en la Finca Integral Autosostenible [FIA] se le suma el compañerismo que se fortalece con la humildad por lo que se sabe y la alegría por lo que no se sabe... La razón de esta percepción educativa fuera de una competencia es que todo sigue transformándose. “Nochi Panni, nochi tlami -Todo pasa, todo acaba-” decía Nezahualcoyolt II… y que todo es para un fortalecimiento de la sociedad civil con paz y justicia.

Equipo Alfa de la FIA, con su bandera del MAELA
Foto: cortesía RASA
Estuve un mes en El Salvador y principalmente el trabajo fue con la Universidad Luterana Salvadoreña [ULS] y la Red por la Agricultura Sostenible y la Soberanía Alimentaria [RASA]. Ahí conocí a seres humanos en una lucha constante en agroecología, seguridad y autonomía alimentaria, a pesar del gigante que oprime la esperanza: aquel llamado capitalismo. Para trabajar en la agroecología hay que ser traviesos y arriesgarse a experimentar -según dicen por acá- y es que lo técnico no tiene validez en cantidades, recetas ni estudios previos, sino que su valor comienza cuando la práctica da la srespuestas.  La agroeoclogía forma parte de una filosofía de vida, de una visión política y de una construcción humana por ello, para arriesgarse en ella hay que ser traviesos sin dudar, no abandonar la nobleza de un niño, ni la resistencia de un guerrero. 

Trabajando en la FIA
Foto: César Erazo
Una de las banderas de la universidad se enfoca en el Buen Vivir para los pueblos. Al ir exigiendo esto, se investiga sobre los contextos del alrededor, se experimentan alternativas y se aleja la incongruencia de las formas de vida. El objetivo es no desfallecer, y el fin último no depender de aquellos monstruos que rompen con la relación armoniosa con la naturaleza.

Uno de los espacios de experimentación que más me compartió enseñanza fue la Finca Integral Autosostenible mejor conocida como FIA o campo experimental. Ahí los corazones se encontraron quitando monte, moviendo composta, sembrando, poniendo abono. No se trataba de ver quien sabe y quien necesita conocer o practicar sino de cómo todos y todas podemos aprender, compartir y apoyar. Mi corazón se sembró en esta tierra y espero seguir floreciendo.

Aquí dejo un video con lo que apoyo un poco a que esta Finca siga creciendo como lo ha hecho en los últimos meses.




Y entre las memorias que me he encontrado sobre los conflictos de años pasados y las luchas de momentos presentes, me inspiro a gritar:

¡Tierra o muerte! ¡Venceremos!

Gracias a todas y todos los que compartieron parte de su realidad con este corazón mexica. 
Seguimos.
Practica con estudiantes en FIA
Foto: Karenina Casarín

lunes, julio 16, 2012

Sin egoísmos ni traiciones, por la soberanía alimentaria.


Manos de Tierra. 
Zacatecoluca, Departamento de La Paz. El Salvador. 

Tener alimento asegurado es sólo una parte de la gran lucha por la Soberanía Alimentaría. Decidir por un@ mism@ como product@r, campesin@ o indígena qué sembrar, comer y producir es la principal razón de nuestra batalla. La mayoría de las propuestas para solucionar problemas del hambre no perciben la diferencia entre soberanía y seguridad alimentaria debido -en gran parte- a las políticas mal empleadas del gobierno, su silencio ante inversiones y explotaciones de empresas trasnacionales  y continuos apoyos de cooperativas internacionales que priorizan atiborrar bocas sin importar con qué sean llenadas. 
Foto: Karenina Casarín
William Castillo, miembro de RASA
Como parte del trabajo continuo de la Red de Agroecología por una Soberanía Alimentaria [RASA] se expuso el pasado jueves 5 de julio en Zacatecoluca a compañeros miembros de la Plataforma de Agricultura Sostenible de El Salvador [PASES], un análisis del contexto nacional sobre las políticas de alimentación.

“El desafío es construir una fuerza capaz de luchar por la soberanía (autonomía) alimentaría en El Salvador no por la seguridad alimentaria, que sólo puede ser planteada a partir de la soberanía” declaró William Castillo, miembro deL Centro de Investigación sobre Inversión y Comercio [CEICOM] e integrante de RASA.

Moverse al compás del delirio, de la crisis, con la cabeza agacha es creer que no podemos hacer el cambio desde el pueblo. Nos vemos pequeños pero somos algo grande si nos organizamos sin embargo, sucede que diversos frentes por la soberanía o la seguridad alimentaria en el país están divididos, o creen que siendo técnicos tienen las respuestas para  productores campesinos.

Foto: Karenina Casarín
Extremo derecho: César Erazo
Adolfo Javier, facilitador en el oriente del país mencionó que es importante identificar este tipo de contextos en la realidad ya que sin darnos cuenta, las organizaciones que apoyamos procesos campesinos y de productores caemos en la trampa del mismo sistema económico, a lo que describió como -estar construyendo grandes paraguas pa` nomás ir pasando el agua-. “Estamos partidos en diferentes organizaciones y no nos sumamos para discutir una nueva forma de este método económico. Podemos confrontar una economía solidaria ante una economía capitalista aunque digan que es una locura…” aclaró a los más de 30 asistentes.

“El consumismo domina a la sociedad. Tiene sus propios principios, valores y cultura diseminada en la mayoría de la población. La buena noticia es que este dominio esta entrando en crisis terminal” expuso William Castillo quien compartió ejemplares de la propuesta “Insumos para una política de Estado sobre la Soberanía Alimentaria” con la que se pretende romper varios vicios de la sociedad, entre ellos un consumo de falsas necesidades. 

Dichos insumos se han trabajado principalmente desde la visión y participación de las comunidades de base campesina con la idea de entregarlo en octubre en el marco del Día Mundial de la alimentación.
Imagen: cortesía RASA
 Portada de la publicación de insumos para política
pública sobre Soberanía Alimentaria para El Salvador
El documento pretende reforzar valores de la política publica por la soberanía alimentaria hacia la sustentabilidad, solidaridad por encima del valor del mercado, equidad entre hombres y mujeres, la justicia económica sobre la lógica de competencia. “La tragedia de que nos estemos muriendo de hambre es que no se conoce el poder de alimentarse de recursos cercanos” y la soberanía alimentaria teje la creatividad que desde la sabiduría ancestral y desde la alternativas desde las bases, ya se ha logrado en diversas partes del mundo. 

Después de la exposición por parte de RASA, el diálogo entre los más de 30 asistentes se compuso de afirmaciones para cambiar las formas en que ell@s como facilitadores e integrantes de organizaciones sociales trabajan, ya que aun los resentimientos, egoísmos y desinformación son traidores que acompañan los proyectos. “Hay que trabajar la parte intangible del conocimiento y no tomar decisiones equivocadas por creer que son castigos divinos o desastres naturales” declaró César Erazo, miembro de RASA y coordinador de la Finca Integral Agroecológica de la Universidad Luterana.

La PASES está interesada en evaluar, aportar al documento “Insumos para una política de Estado sobre la Soberanía Alimentaria” y sumarse a esta propuesta que pretende no ser de gobierno, sino de Estado para que permanezca más allá de administraciones temporales. 

“Caminemos hacia un nuevo rubro de compromiso social desde la conciencia” invitó el compañero William Castillo al final del diálogo.

Tras bambalinas de las publicaciones oficiales…

Este texto, lo compartí para el blog de l@s compañer@s de RASA, sin embargo en el proceso mientras terminaba el texto y seguía trabajando y aprendiendo con más o compañer@s desde la trinchera de la agroecología, me surgió la gran duda: ¿será que la seguridad alimentaria debe verse dentro del discurso de la soberanía alimentaria? Ya que la seguridad, es la estrategia capitalista para justificar la exportación de sus productos nada sanos pero sí que rellenan.

Creo que desde los frentes de lucha de base, de los que sentimos la tierra como nuestra madre, los que trabajamos y refugiamos nuestro sudor al lado de la semilla que da alimento, los que respetamos las diferencias si estas son justas; deberíamos comenzar a tejer nuestra bandera de la autonomía alimentaria (sea con el concepto que sea… agroeoclogía, agricultura sostenible, agricultura campesina, permacultura, agricultura ecológica, agricultura sustentable)

Foto: Karenina Casarín
Mural de 3 x 2 mts. hecho en Guatemala
con el Colectivo Aj Mayón
Autonomía, Anarquía, Auto-gestión… palabras que vienen con el radicalismo de las luchas… con la raíz de nuestra historia donde lo primero que nos hace falta es creer que lo que más sirve en esta vida es ser feliz. 

Habrá otro post más cercano a mis reflexiones y no tanto a coberturas… sin embargo, por ganas de compartir… les comparto esta breve. 

domingo, junio 24, 2012

La tierra cambia, que esto cambie.

La tierra cambia. Entre procesos naturales e imposiciones humanas, hay heridas que afectan la armonía, la alimentación diaria y la salud para un buen futuro. Me encuentro en la carretera hacia Zacatecoluca en el Departamento de La Paz, en El Salvador. Esta tierra cercana a la costa a 220 msnm, con temperaturas que hacen sudar el cuerpo, ha sido arrasada por catástrofes como el terremoto del 2001, las intensas lluvias por tormentas tropicales y huracanes, y sobre todo por los intereses de Ingenios y empresas que son apoyados con el silencio del Estado.


Cultivos de caña
Foto: Karenina Casarín
Acá los monocultivos de algodón pasaron a ser monocultivos de caña y desde hace unos diez años pesticidas con altos niveles tóxicos son descargados por avionetas sobre las plantaciones. El tóxico alcanza la milpa de familias y tierras aledañas afectando la salud de plantas, animales y humanos. “Ya no se puede cosechar hortalizas y el frijol a pesar de ser uno de los cultivos fuertes, ya no logran crecer” comenta Manuel Lemus, un campesino de 29 años que trabaja en la zona desde pequeño. 

Las tierras fueron vendidas por diversos campesinos que se creyeron la mentira que ya no eran fértiles. El intercambio fue por 5 a 7 mil dólares con los ingenios cañeros. Ahora, no sólo el dinero se les terminó sino que la salud va degradándose principalmente por insuficiencia renal a causa de los tóxicos arrojados desde el aire ¿Y el que se arrepientan de vender, de qué sirve ahora? Se pregunta Manuel.
Las comunidades de La paz no sólo se afectan ambientalmente por los pesticidas, sino por la continua tala en territorios del área natural protegida de Escuintla, quemas clandestinas de llantas y extracción de arena del río Amayo. A esto se le suma el paquete agrícola que el gobierno da, donde viene el maíz hibrido  H5 que amenaza la producción criolla justificando ser alimento en esta llamada crisis mundial de producción. 

Aquel día que conocí a Manuel, observé uno de los apoyos que se acercan a las comunidades. Protección Civil organizó en 4 sesiones durante un mes, la capacitación para el plan comunal de protección, mitigación y prevención de desastres en tres comunidades aledañas. 
Cuarta sesión del taller con Protección Civil
Foto: Karenina Casarín
En el taller conocí a Maria Audelina Franco, madre de once hijos y viuda por el conflicto armado. Con su hermosa sonrisa me compartió atole y elote que habían dado en el descanso de la sesión. Mientras me platicaba su historia aseguró que con estos problemas “duele que a una sola persona no le hagan caso” frente a las heridas que gigantes Ingenios de caña de azúcar provocan en el lugar. El silencio ha podido más que la organización. 

A la sesión fui invitada por el padre Marcelino Hernández quien me alojó por unos días en su hogar mientras podía conocer estas realidades. Desde hace tres años que este padre católico  llegó al territorio se ha sumado a la lucha de las comunidades. Marcelino ve los campos de caña y aun siendo un bello paisaje verde comenta que aquí existe “La vida en el cielo y la muerte en el suelo”. 

Francisca Calles, coordinadora de comunidad de Protección civil
Foto: Karenina Casarín
La sociedad cambia. Nos hicieron creer necesidades de consumo de gaseosas, de alimentos químicos, de transgénicos y a pesar de ello seguimos cambiando… resistiendo. Ahora, diversos seres humanos utilizan como bandera y usan como herramienta la información para solucionar el problema desde los hogares, la familia, las escuelas, la sociedad organizada.  En La Paz, El Salvador, después de los terremotos del 2001 que dejó destruidos hogares y futuros, la organización social estaba dispuesta a hacer algo no sólo por su comunidad sino compartir y apoyar en otras del mismo territorio. Así nació la Asociación de Pobladores del Departamento de la Paz [ASPODEPAZ] porque “somos un grupo de soñadores que queremos hacer bien las cosas” declaró Suleyma Funes, integrante desde inicios de la asociación. 
La Amenaza en La Paz
Foto: Karenina Casarín
Actualmente como Presidente de ASPODEPAZ y de la Asociación San Sebastián Analco [ASASEBANALCO] el padre Marcelino Hernández visualiza la organización, concientización y formación sobre la problemática como acciones para que la misma comunidad  se apoderen en esta lucha. “Solos no podemos porque no tenemos” y por ello se han acercado a círculos de trabajo en temas como obras sociales, acompañamiento jurídico, contabilidad, cultura, vivienda y actualmente en la plataforma de la agroecología y la soberanía alimentaria. Para este último frente se han acercado a la Red de Agricultura Sustentable y Soberanía Alimentaria [RASA] organización miembro del Movimiento de Agroecología de América Latina y el Caribe [MAELA]. 

Y como en todo inicio al andar, el principal conflicto es seguir luchando y resistiendo hasta el primer resultado de esta trinchera porque la agricultura tradicional esta plagada de engañosos proyectos para un mejor ingreso y bienestar. Tal es el caso de Alba Alimentos que propone en El Salvador pagar cultivos por adelantado para fines agroindustriales. La astucia de este tipo de propuestas, semillas hibridas y paquetes que da el gobierno son antagonistas de una verdadera soberanía alimentaria que se busca en el MAELA. “La urgencia de dinero ha llevado que incluso agricultores que ya habían modificado prácticas productivas agroecológicas retrocedan a este sistema de la revolución verde” comenta José Rivadeneira, integrante de la Coordinadora Ecuatoriana de Agroecología y miembros del MAELA. La razón es la impaciencia, la desconfianza y la falta de apoyo. En la mayoría de las realidades de la tierra latinoamericana se encuentran las heridas provocadas por el dinero. 

La evidencia de la quema de llantas
Foto: Karenina Casarín
RASA como una organización salvadoreña que implementa proyectos de experimentación agroecológica, escuela-taller y espacios de análisis visualiza el crecimiento de la agricultura alternativa en más suelo salvadoreño. Por ello, ASPODEPAZ y ASASEBANALCO se han acercado a conocer estos esfuerzos que pueden enfocar a la población en trabajar sus tierras y huertos de traspatio hacia una soberanía en sus alimentos, por esa autonomía de decidir qué sembrar, dónde, cómo y qué comer. La red, el movimiento unido y el intercambio de experiencias es fundamental para que la lucha no desfallezca. 

Mientras tanto, en La Paz cae la lluvia, caen amenazas de renta de las maras (pandillas) y caen sobre los corazones una esperanza de lograr el bien-estar para sus comunidades. Todo sigue cambiando, todo sigue moviéndose.


Más información:






  • Correo del Presidente de ASPODEPAZ Y ASASEBANALCO, Pbro. Marcelino Hernández midecrivo@yahoo.com 
  • “Los médicos me han dicho que ya no riegue veneno, porque se puede complicar más mi enfermedad” [Periódico Contralínea]


martes, junio 19, 2012

Comer sin conocer.




Que el acaparamiento no sea parte del éxito turístico ni que la contaminación aumente por traer gente que sólo consume sin sentir el territorio. Estos son los deseos que desde la Red de Agricultura Sustentable y Soberanía Alimentaria [RASA] se compartieron el viernes 15 de junio en el primer Tour del Ojushte al que productores campesinos fueron invitados.

Inauguración del tour. Foto: Karenina Casarín
Desde la voz de Cesar Erazo, Director general de dicha Red se compartió que la expectativa de esa visita fue conocer la relación de esta sagrada semilla de los pueblos originarios, con la producción campesina por una soberanía alimentaría alejada de la prioridad de exportación; “producir de manera alternativa a la agricultura convencional es la vía hacia la soberanía alimentaría” aseguró Erazo.

Durante las dos horas que duró el tour supimos de las realidades que el General Tomás Regalado generó en el pueblo con el cultivo del café, caña de azucar y con la cueva “El Escorpión” en la que se escondía este expresidente del país para alejarse del “qué dirán” sobre lo que hacía ahí… 

Sin embargo, no conocimos la forma de producción en platillos y bebidas que se pueden hacer con el ojushte (también conocido como Ujuxte, Ojite, Ojoche, Moju, Capomo) tales como harina para horchata, tizte, chocolate, café, panecillos, keiquito (panqueques o cubiletes). Nos contaron que existe una población de 3 mil árboles de ojushte en alrededor de 240 manzanas (167.73504 hectáreas), que sus semillas pueden incluirse en la dieta diaria de la gente y no sólo para un interés turístico. 

Fue linda la caminata con la preciosa vista desde el cantón San Isidro, en el municipio de Izalco al occidente del país. El Cerro Verde, el Cerro Chino  y el Volcán de Izalco mostraban su grandeza aun a pesar de las amenazas de lluvia que la tormenta Carlota provocaría por el pacífico. También fue interesante –y preocupante-  reconocer que aun se habla de explotación de recursos para un proyecto -mas turístico que alimentario- de este árbol ancestral. Tuvimos la suerte de conocer dos de los diez árboles con aproximadamente 80 años que existen en el territorio y supimos que el esfuerzo principalmente de jóvenes del cantón ha aportado a que los pobladores vean de nuevo al ojushte como una alternativa inclusive de ingreso económico.
El gran árbol del ojushte.
Foto: Karenina Casarín

“No seria extraño que vinieran trasnacionales y quisieran envasarla (la semilla) y dijeran que no podemos hacer uso del ojushte y no queremos eso” declaró Cesar Erazo en la presentación inicial de este tour, donde en la mesa de honor se encontraban personalidades del Ministerio de Turismo, la Asociación Cooperativa de Producción Agropecuaria (ATAISI) y la Fundación para el Desarrollo Sostenible (FUNDES).

En la caminata observamos campesinos en monocultivos de maíz híbrido H5 que da el gobierno, también observamos la fachada de la antigua casa de Tomás Regalado actualmente utilizada como espacio para producción textil. Regalado, quien traicionó a su amigo Carlos Ezeta al derrocar su gobierno en aquel 1898, fue mencionado en el tour más veces que el mismo ojushte y fue –según el guía- una persona muy buena con el cantón San Isidro.

Según el Licenciado Reynaldo Zelaya de FUNDES, este tour “ayudará al desarrollo turístico de la zona y por ende a la mejora de vida de las familias”. Pero ¿y dónde queda la soberanía alimentaría? se preguntaron varios de los 50 asistentes en el tour, sin embargo el Ingeniero Diego Menéndez de la Unidad ambiental de la Alcaldía de Armenia, declaró que este proyecto le apuesta a las especies nativas para mitigar el caos climático que basada en la soberanía alimentaria se logrará. El tour a mi parecer, aporta información para quien viene de paso y no para quien siembra alimento a su paso. 
De campesino y H5.
 Foto: Karenina Casarín

Para William Castillo, integrante del Centro de Investigación sobre Inversión y Comercio [CEICOM] y miembro de RASA confirma esto. “Es un error político creer que no pueden solos, es demasiado asistencialismo (…) ellos no necesitan fuerza a partir de externos sino que ellos tienen la fuerza desde sus propias ideas y gente”.

En los mismos tres transportes en los que llegamos a San Isidro regresamos a la Universidad Luterana con muchas dudas en la mente y un sabor de boca agradable por la comida que nos compartieron al final del tour. El arroz con ojushte, tortitas de ojushte, ensalada y fresco de ojushte fueron acompañados al ritmo musical andino del grupo local juvenil Sol Naciente. 

La retroalimentación como parte del proceso de comunicación es una tarea difícil y más cuando proviene de una evaluación de lo vivido. Compartí mis ideas a los compañeros del cantón porque (asi como varios de los integrantes de RASA) observamos la organización comunitaria como ejemplo para alcanzar una alimentación desde las bases comunitarias, y no principalmente con un apoyo asistencialista. Deseamos suerte al proyecto del ojushte y a la sobreviviencia de los 3 mil arbolitos. 

Más información: 

  • Fomentarán turismo en zona rural de Izalco [El Diario de Hoy]
  • Grupo de musica andina Sol Naciente: solnaciente2009@yahoo.com
  • Quien era Tomás Regalado según la Wikipedia
  • La Universidad Luterana desde RASA es miembro del Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe [MAELA]


PROXIMAMENTE: BREVE VIDEO DE LA GIRA

lunes, mayo 21, 2012

El ciclo aromàtico

Al escuchar albahaca” puedes acordarte de una comida, un té de alivio, un perfume o un jabón porque la planta es olorosa, bella y con muchas propiedades. En el hogar donde actualmente me encuentro, entre la diversidad de plantas del huerto tienen tres hermosas de albahaca con flor de color morado claro y dos color oscuro. 
La albahaca con su flor morada al lado de la lechuga, aquella de tallo rojo



Es importante la poda controlada de sus flores ya que es su último propósito de vida y se seca después de dar demasiada. La hoja es muy común para ensaladas, acompañante de guisados como el pesto,  tés que alivian el mal estomacal, vómitos, cólicos, pero también es un excelente aromatizante.

La relación que llevo con cada planta del huerto ha dependido de la forma en que me acerco a ellas y la albahaca con su deliciosos olor me conquistó. Diariamente me asomo a olerla junto con abejas y avispas que trabajan a su alrededor. 
Manojito cortado


Para no tener tanta flor que apague más rápido la vida de la planta, podé algunas de sus flores y hojas que  me sirvieron para floreros aromatizantes en baños y cuartos de aproximadamente 6 días . Reconociendo cada parte de la albahaca es como la creatividad se inspira para el manojo oloroso. Se ven lindas tanto sólo flores como con algunas hojas también.
Acomodando el florero
 Después de cortar y acomodar tu florero, seguro quedarán restos que ya no utilizaste. Lo perfecto del ciclo de este trato con la albahaca es que pueda ser llevada a una composta donde junto con otros deshechos orgánicos son transformados de nuevo en tierra o en abono hecho por lombrices.
Aromatizante y adorno de baño


Es una satisfacción ser parte de un circulo sustentable, armónico y hasta político con la albahaca. Dejar algunas flores ayuda para que se acerquen abejas y polinicen otras plantas como la fresa o el colish. 


El ciclo terminado en la composta
Podarla para té de alivio o para no generar tanto cansancio de la planta son pretextos perfectos para seguir adornando el hogar con floreros aromatizantes. Compartir este tipo de relación con las plantas y con el huerto de casa acá en Guatemala, es parte del gusto por escribir lo que como sociedad se construye en diversos puntos del planeta.

martes, mayo 15, 2012

La soberana diversidad que alimenta.



[Texto hecho para el boletín mensual del MAELA]

Las diferencias nos unen y a la vez intentan separarnos. Sucede principalmente al encontrarnos con formas de pensar, sentir, conocer, disfrutar o convivir, distintas a las propias. Al estar de frente por primera vez, la curiosidad nos lleva de la mano a saber más de ese ser humano que pone el sabor de su propia realidad en el instante. Por ejemplo, una mexicana y un(a) guatemaltec@. Una humana nacida en la ciudad y un(a) human@ nacid@ en el campo. Una que pretende aprender del cultivo y un@ que trabaja diariamente con la tierra. Una que ofrece apoyo mutuo con sus experimentaciones de vida, profesión e ignorancia y un@ que está acostumbrad@ a la poca participación de “este tipo” de curiosas urbanas en su vida rural. 

Toda la niebla de diferencias incómodas y dudosas dejan de existir cuando una lucha nos une: la búsqueda de una soberanía alimentaria en la forma de vida. Ahí todo intercambio es bien-venido.

Como esa mexicana, he apoyado en necesidades que surgen desde miembros del MAELA Guatemala principalmente con la Red Nacional por la Defensa de la Soberanía Alimentaria en Guatemala, [REDSAG] y el Colectivo Aj Mayón. En Guatemala “antes de la invasión española había prácticas buenas y malas. Hay que recuperar las prácticas de los grupos subalternos y no de los grupos dominantes” se lee en Contra Apunte, publicación impresa de la REDSAG. 

Foto: Karenina Casarín
En la parcela de Don Luis en Cantel, Quetzaltenango
Como plataforma de lucha por la recuperación de antiguas y nuevas prácticas de producción sostenible e intercambio justo,  esta Red realiza acciones según dos factores: el abastecimiento de sana y justa alimentación en diversas comunidades del país, y la agenda pública que afecta su cotidianidad.

Entre mis actividades, el pasado mes de marzo asistí al módulo sobre agroecología organizado por la Escuela de occidente de la REDSAG. Diversos facilitadores representantes de la Sociedad Civil en sus comunidades se organizaron para este encuentro que congregó a campesinos provenientes de zonas costeras, bosques a gran altura, zonas frías y secas o cercanas a cuerpos de agua y soberanos volcanes.  

Más de cincuenta personas cargando mochilas y realidades experimentadas en el campo, se unieron para aprender de otr@s que han logrado varios resultados con la agroecología. Como práctica de agricultura orgánica se “mejora la técnica de la agricultura tradicional con aplicación de abonos naturales y recobrando la función de tocar la tierra con las manos” para no sólo proveer de alimento sino recordar la memoria ancestral del respeto a la naturaleza, según explicó el compañero Genaro Simalaj en una de las giras campesinas. Con su trabajo en una parcela de 5 cuerdas (2 mil 205 mts2) ha logrado darle crecimiento a un sistema agroforestal donde imagina tener en cierto plazo “un bosque de alimento”.  

Foto: Karenina Casarín
Explicación del humus de lombriz con los niños
Es así como comienza la soberanía alimentaria porque no sólo se habla de un derecho de alimento como recalcan programas de seguridad alimentaria sino “de que los pueblos tengan la libertad de decidir qué comer y cómo sembrar” recalcó Antonio González, coordinador del MAELA Mesoamérica y miembro también del Colectivo Aj Mayón. La soberanía alimentaria es un tejido de valores con la naturaleza, con la sociedad en la que vivimos y con nuestro propio cuerpo. 

La naturaleza es la que nos provee de vida y no podemos pedirle alimento sano si la herimos con químicos que pueden dar mucha producción pero con pésima calidad. Un campesino de la costa mostró en esta escuela de occidente como en menos de un minuto lombrices californianas murieron con un pequeño puñito de un químico conocido como 20/20 -¿Se imaginan que es lo que le hace a todos los microorganismos que dan salud a la tierra?- Preguntó con este experimento en su propia mano.  

El valor con la sociedad se adquiere al recordar el apoyo mutuo, la solidaridad, la equidad, el esfuerzo propio, la humildad y la libertad que nos hace crecer como seres humanos. Entre campesinos, urbanos, indígenas, mestizos, expertos del campo, profesionales universitarios, hombres, mujeres, niños, jóvenes, ancianos nos vemos como iguales al recordar que todos comemos para vivir y re-unidos somos más fuertes que el propio poder de un sistema capitalista que nos oprime diariamente. 

Foto: Karenina Casarín
La refa refle
Sin embargo, nos hemos dejado seducir por sus trampas y con nuestra ignorancia hemos sido derrotados. Una de las actividades en la escuela de occidente fue la “refacción-reflexión”. La comúnmente llamada “refa” guatemalteca es el tentempié antes del almuerzo o cena. Los facilitadores pusieron en una mesa manzana, mango, sandía, agua de papaya, fresa, gaseosa, golosinas y bolsas de fritas para que cada quien escogiera qué consumir. “Nadie de los que estamos aquí nos escapamos de tener hábitos errados” señaló Ronnie Palacios, coordinador general de la REDSAG al reflexionar sobre este tipo de refacción donde varios aceptaron la tentación de los productos chatarra de ese sistema que nos hiere.

“Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción” dijo en el siglo XIX el luchador libertario Simón Bolívar y en la escuela de occidente realizada en la ciudad de Xela aprendimos que “los alimentos sanos al igual que la agroecología requieren tiempo, atención y persistencia porque sus resultados son profundos y positivos”. Difícil pero sí se pude lograr “desaprender el consumismo y el irrespeto a nuestra Madre Tierra” y por ello el camino a la soberanía alimentaria es una bandera de la diversidad humana que nos ayuda a recordar la libertad que deseamos para un Buen Vivir. Solo falta que esta intensión sembrada coseche logros. 

Para mayor información de las organizaciones:
REDSAG – Web  
Facebook de la REDSAG  

Colectivo Aj Mayón – Web

sábado, mayo 12, 2012

Érase una composta en casa urbana…

En la ciudad tener lombrices como habitantes del hogar es un reto. No sólo por ubicarles el espacio, sino por los cuidados que requieren para alimentarlas, el trabajo que se invierte para mantenerlas y la necesidad de romper la estructura mental de que son un tanto feas. 

Foto: Alexandra Cornejo
"Limpiando el humus"
Hace dos años comencé a experimentar compartir mi hogar con las lombrices por la oportunidad que me daban de generar tierra en ves de lixiviados. Estas bellas larguiruchas californianas transformaban en un magnifico abono el deshecho que sacábamos de la cocina, y con ello alimentábamos la tierra de flores, hortalizas y demás. En la ciudad, no generar lixiviados es el primer reto a vencer y con las lombrices en menos de 30 días tenía tierra que ponerle a mis plantas y para compartir con amig@s. 

Después de varios aciertos y errores se me ocurrió no sólo compartir la tierra que generaban las lombrices –mejor conocida como humus- sino también un manual basado en la experimentación que tuve durante estos años. Este manualito lo pueden bajar en la siguiente dirección y como todo en esta vida puede ir mejorándose con sus propuestas, dudas y otras experimentaciones. El objetivo de todo esto es incitar a que más de nosostr@s logremos transformar nuestros deshechos en tierra y no en contaminación desde las urbes donde habitan la mayoría de los seres humanos. 

Como parte de mi andar con las “Manos de Tierra” terminé este manual mientras le daba mantenimiento a una lombricompostera acá en Guatemala, de tres veces mas en tamaño, de la que yo hice en el patio del hogar en Guadalajara. Sigo aprendiendo de las lombrices californianas y del andar así que reitero: cualquier opinión y sugerencia es bienvenida y necesaria. 

Foto: Karenina Casarín
Los chismosos del patio
Un poco de contexto:
Aprendí la técnica de la lombricomposta con Paye, un campesino de Ixtlahuacán de los Membrillos, en Jalisco México, miembro de la Red de Alternativas Sustentables Agropecuarias [RASA]. La implementación en mi casa fue basado en lo que aprendí con él, los recursos que se me facilitaban y mi contexto urbano que era muy distinto al campo, especialmente por el tiempo que podía invertirle. Espero y este manual les sirva de inspiración y provocación para tener lombrices en casa y abono en sus macetas. 

martes, mayo 01, 2012

Nuestra herramienta para disminuir la violencia


foto: Cortesía Donamor

A Samuel Enrique Santos no sólo su profesión como educador le hizo comenzar este proyecto, sino una profunda herida en su vida. Él observa que los beneficios hacia un desarrollo social no han sido alcanzados por cierta parte de la población guatemalteca donde la violencia, la injusticia, la pobreza y el egoísmo calan más que el frío en los huesos. Dentro de esta población existieron dos jóvenes que en el 2006 le quitaron la vida a su padre por un intento de robo con arma blanca. 

Desde ese momento Samuel comenzó a desafiar este problema de la violencia en Guatemala desde lo más noble del ser humano. “Hay que tener tácticas para hacer las cosas” aseguró al describir el programa “Convivencia y valores” que organizan desde la “Asociación Integral Altruista Donando Amor” mejor conocida como Donamor. Este programa comenzará el miércoles 2 de mayo en el Instituto Rafael Aqueche, como sede de la primera edición que durará cinco meses y en donde se realizarán charlas psicológicas interactivas, talleres de enseñanza técnica y presentaciones con diversas personalidades reconocidas por sus destacadas labores en el  país para que motiven a jóvenes de la ciudad de Guatemala a invertir su tiempo en herramientas útiles para su presente y futuro. 

Existen casos, donde las habilidades kinestésicas son de mayor interés que las educativas, por ello el proyecto enfoca las disposiciones de enseñanza en oficios como mecánica, carpintería, herrería, belleza, reparación de computadoras u otros gustos que han identificado en estos adolescentes de 11 a 19 años.
foto: Cortesía Donamor
Como profesor de este y otros lugares educativos, Samuel cree que este tipo de programas pueden ser de utilidad para reducir los altos índices de agresividad en donde viven y que son propensos a repetir. “Hogares disfuncionales, concepción de familia perdida en la violencia, vidas en hacinamiento o en lugares como rellenos sanitarios” son contextos que hombres y mujeres en áreas rojas de la ciudad –como El Gallito, El Incienso, La Bethania; El Limón o el Mesquital- viven y muchos de ellos descargan en sus actividades diarias con actos de vandalismo. 

“Como ONG promovemos la educación, los programas de desarrollo comunitario, actividades económicas para población vulnerable y con altos riesgos en su desarrollo social” (llamándole asi a quienes no son alcanzados por el trabajo del gobierno para la mejoría de la sociedad) según lo descrito por Samuel, director de esta asociación. Los miembros de la ONG creen en esta propuesta como una estrategia en contra de la violencia que se vive en le país y sin recurrir a más actos violentos como lo ha sido la militarización . Observada por algunos como locura y pre-juiciada por otros como negocio, “lejos de lo que se piensa sobre ganancias personales, los que aportan su granito de arena en esto creen que puede haber un cambio” ya que son más los intereses voluntarios que laborales, según lo que explica este guatemalteco. 

A mediano plazo les gustaría implementar un instituto tipo albergue donde exista formación integral educativa y de enseñanza en oficios. “hay algunos que quieren  hacer un cambio y ya habemos algunos interesados” confirmó en entrevista.
Logo Donamor

Para tod@ aquel interesad@ en participar con algún apoyo con recursos humanos, técnicas, enseñanzas, charlas, financiamiento, sedes, motivaciones o entrevistas puede buscar más información o contacto en:

Condominio Reforma. Avenida Reforma 10-00 Zona 9
info@donamorgt.org / www.donamorgt.org  / www.facebook/donamorgt  o con Samuel E Santos al 23395597 - 44723853

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Contexto: Durante mi estancia acá en Santiago Sacatepéquez donde estaré todo este mes apoyando en la REDSAG y en la parcela de un compañero del MAELA, supe de esta iniciativa desarrollada en la capital. Conocí a Samuel y no dudé en apoyarlo con la difusión de esta este programa, que busca resolver lo que en las sociedades urbanas hiere profundamente: la violencia.

Sigo con las manos en la tierra, sin embargo este enfoque social no pasa desapercibido en lo que voy aprendiendo en este andar pro Guatemala. 

Esperen pronto otra publicación sobre mi trabajo y experimentaciones en agroecología por la soberanía alimentaria. 

lunes, abril 23, 2012

El tejido de esta cadena

En idioma Kakchiquel Qat´oq´i ixoq´i es lo que en español entendemos como “apoyémonos en colectivo como mujeres”. En la Colonia San Andrés, comunidad en San Lucas Tolimán, departamento de Sololá, 25 mujeres se nombran así desde que comenzaron a reunirse en casa de Lucía Cuj. 

Foto: Patricia Karenina

A las faldas del volcán Tolimán en el 2005 la tierra se escurrió destruyendo todo a su paso. Diversos poblados entre ellos la finca Pampojilá fueron golpeados después de un par de días de lluvias torrenciales. Damnificad@s y herid@s por muertes o perdidas dolorosas decidieron recomenzar en ese territorio nombrado San Andrés, que son los asentamientos de lo que quedó de otro escurrimiento de tierra en el año 1956. 

El paisaje con el abuelo de fuego es un suspiro pero también requiere atención por su fuerte carácter. Sea en agua, fuego, aire o tierra, al vivir cerca de volcanes es importante no olvidar que esta vivo y reacciona. La respiración de la melancolía aun viaja en voces y muecas de los habitantes mientras que la crisis que pega en la mayoría de los seres humanos, es el antagonista principal de sus historias.

Apoyarse en colectivo es un requisito para la mayoría de las poblaciones y algunos saben que comprometerse como forma de vida es lograr sobrevivir positivamente. El Buen Vivir -término que comenzaron a trabajar los aymara y mapuches- crece al ritmo de la solidaridad, el apoyo mutuo y el respeto a lo que es diferente, por ello lograr organizarse en colectivo es un reto de constante corazón. 
De origen kakchiquel, las mujeres de San Andrés en general saben tejer en telar de cintura. La mayoría desde los nueve años aprendieron este complejo arte para crear en alrededor de 15 días güipiles (blusas con tejidos) y perrajes (chales gruesos para cargar bebes u objetos pesados). 

El tejido es un sacrificio. De tiempo y paciencia al aprenderlo, de atención y cuidado al perfeccionar la técnica, pero sobre todo de esfuerzo y pre-ocupación cuando se busca solventar necesidades del diario vivir. 

Entre los labores del hogar -a los que le llaman oficio-, cuidar a los hijos, y resentir la crisis económica cuando sus parejas no alcanzan a abastecer para las necesidades familiares; diversas féminas mayas han tratado de vender su trabajo artístico, pero no es nada fácil. En un mundo acostumbrado a lo rápido y barato, el arte indígena ha sido desvalorizado abaratando sus costos y renunciando a facilidades para que las ventas sean directas de creadores y no de intermediarios. 
Sin embargo, “Qat´oq´i ixoq´i” a partir de lo que les gusta y saben hacer, buscan opciones para lograr sustentar el alimento de sus familia y/u obtener un ingreso económico. 

Observando el documental sobre Honduras.
Foto: Patricia Karenina
Desde hace mas de un año, Edgar Ixcayá un compañero miembro del Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe [MAELA] apoya a este colectivo de mujeres desde sus plataformas laborales en organizaciones guatemaltecas como la organización internacional Vecinos Mundiales y el Colectivo independiente Aj Mayón. Su intensión se vincula principalmente con los primeros pasos de la soberanía alimentaria como es un huerto de traspatio iniciando con plantas medicinales, legumbres o tubérculos y según las necesidades y recursos otros mecanismos para la alimentación. Él conoció la disposición de este grupo de mujeres y las ha estado apoyando también en las necesidades precisas de las compañeras como en el caso del tejido. Es ahí donde me propuso apoyar en algo y donde se me ocurrió crear este video. Aparte de generar una motivación de nuestras compañeras por su hermoso trabajo como mujeres y artesanas, también conocer esta realidad es un regalo.  

Les comparto este video que construí a partir de una sola grabación cuando se reunieron las compañeras por una propuesta de Vecinos Mundiales para que les compartieran información sobre salud, proyectarles un documental hondureño sobre la “metodología en cadena “con la producción de pollos y registrar su trabajo para un apoyo “de una mexicana que no parece mexicana”.

La propuesta de este video es que si sabes o conoces alguna forma de apoyar el  trabajo de las compañeras, te comuniques con ellas (en el video viene el teléfono para contactarlas). 



martes, abril 03, 2012

El alambre y las venas de agua.


Encontrar agua no es tarea de quien tiene un aparato tecnológico, nació con un don o compra un mapa de venas de agua. Encontrar agua se vuelve un logro para cualquier ser humano con la técnica del alambre que nos enseñaron en la comunidad de Choquí en Quetzaltenango.

Como parte de la semana de agroecología de la escuela de occidente, realizada del 19 al 24 de marzo en Xela departamento de Quetzaltenango, se hacen giras de campo, que son visitas a parcelas de compañeros y compañeras que han logrado resultados con procesos agroecológicos.

El Coca buscando agua
Foto: Karenina Casarín
En el tercer día conocimos esta técnica del alambre de púas para saber dónde hacer un pozo de agua. El proceso consiste en tener de 90cm. a un metro de alambre de púas, tomarlo ligeramente de los extremos con las manos y pegarlo a la altura de los riñones pero por la parte de enfrente. -Arribita de los huesitos- como describía Don César al explicarnos.

Lo que no hay que olvidar es que somos un imán de agua y por ello con pasos lentos caminamos en línea recta tratando de sentir algún movimiento del alambre mientras avanzamos. Reitero, sin olvidar dar cada paso lentamente. Si el proceso fue bien hecho y existe agua por ahí, el alambre comenzará a moverse y torcerse frente a nuestro rostro. Hay que tener cuidado de que las púas no vayan a lastimarnos ya que su movimiento suele ser brusco. Después de que se logre, sigamos caminando hasta observar cómo el alambre se destuerce para saber donde termina la vena de agua. 

Esta técnica me hizo recordar el libro de Isabel Allende “Inés del alma mía” cuando ella, esposa de Pedro de Valdivia, aquel conquistador de Chile, encontraba agua con una vara. Muchos veían esto como un don pero ahora sé que sólo se requiere paciencia y observación.

Karenina se le torció
Foto: Marco Antonio



Dentro de la semana de formación, el compañero Rolando Lemus de la Asociación Plataforma Agraria mencionó algo que no hay que olvidar en este proceso de trabajar el campo mejorando las técnicas de la agricultura tradicional pero sin devastar con tecnologías químicas como lo hace la agricultura convencional. Lemus señaló que “En la agroecología se necesita perseverancia ya que lo que no funciona tiene que ser evaluado. Intentarlo una y otra y otra vez porque muchas veces tomamos estos intercambios como receta y no lo son”. Difícil reto para estos tiempos devastados por la urgencia, pensé.

Recuerdo que en noviembre que visité por segunda ocasión Guatemala conocí esta técnica en Totonicapán con los compañeros de SERJUS, sin embargo no lo logré. Pero en esta ocasión en Choquí conecté mi mente y corazón con la tierra sin pensar cómo l@s compañer@s me observaban a ver si lo lograba o no. Y así, las venas del agua se ligaron con mi agua interna reaccionando con el “torcidón” de alambre. Sé que la práctica hace la experiencia y espero pronto volver a intentarlo.

En este casi mes que he caminado con “Manos de tierra” me he dado cuenta que existen campesin@s que creen que la agroecología nos sirve porque es de lentos resultados. El gran antagonista de la agroecología es el hambre, reacción de la devastación de la Revolución Verde y no de que a la naturaleza le hagan falta recursos. Todo está enredado en las mentes de much@s campesin@s sin embargo, estos procesos de formación han regresado la esperanza a much@s de ell@s que siguen intentado o ya son ejemplo en sus comunidades de que la agroecología al ser lenta, significa que su fortaleza está en la calidad de vida, en ese Buen Vivir con armonía, no en un vivir mejor con competencia y cantidades masivas de dinero. En este camino de la soberanía alimentaria, el sistema capitalista, sus técnicas veloces y devastadoras ya no son parte de la apuesta. 

Se quema nuestra madre.


En mis primeros días en Guatemala pasé varias veces de Sacatepequez a Chimaltenango para ir de casa, a la organización REDSAG. Fue ahí cuando me topé con las quemas intencionales al bosque, herido por el capricho humano de la obtención de ganancia monetaria. Días después platicando con compañeros campesinos se me quedó una frase que comparto junto con estas imágenes.


lunes, marzo 12, 2012

La fiesta hecha marcha


Nos sonreíamos entre nosotras. Con piel morena o clara, vestidas tradicionalmente o de manera occidental, gritando incoherencias o exigiendo justicia, vendiendo al paso de la marcha o recorriendo las calles como asistentes; como fuera y donde fuera pero todas nos mirábamos a los ojos. Tal vez porque celebrar el día de la mujer nos hacía sentirnos re-unidas, o quizá porque nos sentíamos como el latir que nació por la muerte de una parte de nosotras hace unos años, cuando mujeres fueron reprimidas en una marcha de obreras textiles al recorrer suburbios de Nueva York o cuando fueron quemadas en una fábrica por exigir sus derechos.  




Basta de feminicidios, de las rutinas machistas en nuestros pueblos, de la imposición de acciones alternas a lo que no nos gusta, de no poder decidir sobre nuestro cuerpo según las leyes y no según el corazón que late dentro. Frenemos la intimidación, criminalización, persecución y asesinato de “mujeres lideresas que luchan por la defensa de la madre tierra” como describieron las compañeras de Vía Campesina en su volante repartido en las calles. 

La reivindicación femenina se coloreó en mensajes como la lucha contra el sida, la exigencia de no olvidar que hubo genocidio en el país, el respeto de la diversidad de género, de las que viven en la calle, de las que son campesinas, estudiantes, trabajadoras, teatreras, bailarinas, amas de casa, niñas, abuelas, madres…
El ritmo y características de la marcha fue semejante a las que he presenciado. Las pancartas, mantas y telas diseñadas, pintadas o rayadas eran la presentación gráfica que acompañó la voz aumentada por el “altoparlante”… al que yo conozco como altavoz. 

Un camión de flete vestido de consignas a favor de la mujer echaba pedos de humo negro a las compañeras. Entre su ayuda por la difusión y su mentada de madre al aire, las mujeres detrás de él no dejaban de gritar. No todo es perfecto pero ¿por qué la indiferencia de que este tipo de contaminación afecte hasta a los que –según esto- apoyamos?

Me sumé caminando en el último pedazo del recorrido para escuchar, observar, preguntar y comprender el tipo de exigencias. Todo sigue igual… y a la vez tan diferente como la misma diversidad femenina.

La vendimia.
Foto: Karenina Casarín
La marcha comenzó en la torre de tribunales y terminó en el parque central con un altar entre flores, bailes, copal y vendimias. Principalmente se habló de esa estrategia nacional que no es la misma que el pueblo solicita a su gobierno. “Nuestra seguridad no es militarismo ni represión” declararon las mujeres en este día.
“Dicen que ustedes no vienen porque no existen”  escuché decir a Ronnie, integrante del movimiento de Pobladores, a las mujeres curiosas que lo rodeaban. Él como otros hombres, se unieron a la marcha porque “debemos apoyar la lucha de las mujeres”. -Es el día… de las damas ¿no?- respondió un peatón sobre ese movimiento urbano del que está a favor porque “logran hacer conciencia continuamente” recalcó.

Ese mismo día en la Universidad de San Carlos Guatemala se realizó un pequeño concierto. Nos asomamos un rato, saludamos a l@s amig@s de Antonio que vendían diseños afines a la celebración del día y unos panes con carne por aquello del hambre. Conocí las instalaciones de la educación pública universitaria y su linda ciclovía de 4 kilómetros con servicio de bicicletas en renta desde el Transmetro.

Llegué pasada la tarde al hogar-laboratorio en Santiago Sacatepéquez. Con café en mano observaba la decena de volantes que me entregaron en la marcha mientras las fotos y los videos se alojaban en la computadora. Entre los papeles encontré “La Cuerda” publicación mensual que cumplió 14 años de que sus letras sobre la condición de las mujeres del territorio lleguen a 83 municipios guatemaltecos. Alojé en mi última sonrisa del día unas hermosas palabras que les comparto: 

“Amo mi cuerpo como es, con sus amplias carnes y su color moreno […] Me gusta comer de lo que siembro, saber que no estoy metiéndome químicos al alma. […]amo sin complejos, sin culpas y sin miedos pero con responsabilidad”.

La cuestión universitaria
Foto: Karenina Casarín
Algunas organizaciones participantes:
• Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo [CLOC] mejor conocida como Vía Campesina
• Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas [UNAMG]
• Organización de Mujeres Tierra Viva
• Colectivo de mujeres Las poderosas, teatro.
• Mujeres cooperativistas de la CONFECOOP
• REDTRANS
• Asociación Miriam. Proyecto para la promoción intelectual de la mujer
• APROFAM
• Red Guatemalteca de Mujeres Positivas [REDNOVI]
• CODEFEM
• Grupo Guatemalteco de Mujeres GGM
• Movimiento Pobladores
• H.I.J.O.S.
• Instituto Universitario de la Mujer de la Universidad
• Partido de izquierda Alianza Nueva Nación - ANN
• Movimiento jóvenes de la calle