sábado, marzo 17, 2007

La sociedad de la des-información. Parte I

Vivimos en una sociedad apática por la búsqueda de aprendizajes. También vivimos en una sociedad en constante desarrollo tecnológico que vislumbra la transmisión infinita de información.
Interactuamos diariamente con distintas maneras de pensar que conflictuan nuestra ideología; pero ¿Qué tanto indagamos más allá de lo conocido para afirmar lo que creemos? ¿Qué posibilidades existen en el uso de las tecnologías de la información con el objetivo de formar un criterio propio? ¿Qué debates cotidianos nos sirven para argumentar, cuestionar o modificar nuestro pensamiento sobre el mundo?
La principal disyuntiva nace desde uno mismo: ¿me interesa y tomo tiempo para saber más sobre la complejidad de la realidad?

Informar y comunicar son dos acciones que no sólo los profesionales que abarquen labores sobre y en, estas dos practicas, tienen la responsabilidad de efectuar. Cualquier ser humano precisa comunicarse y para ello, requiere información de cómo hacerlo y con qué elementos logrará una plena y fructífera interacción de construcciones de realidades.

Washington Uranga periodista y docente uruguayo asegura que es imprescindible contar con saberes […] que permitan reconocer cómo lo comunicacional se constituye en espacios y prácticas sociales, y cómo colabora con la construcción de las relaciones entre distintos actores, individuales y colectivos[1] (:2000).

Informar es ofrecer datos sobre algún conocimiento en general. Comunicar es interactuar información retroalimentando datos entre dos o más sujetos. Un individuo puede ser capaz de sobrellevar más fácilmente crisis, aprendizajes y retos que coexisten en una sociedad, si éste sujeto se encuentra informado. Empero ¿Quién tiene tiempo de informarse y de quejarse en esta época tan velozmente cambiante?
Continuará...

[1] Comunicación para el cambio social. Página web.

1 comentario:

Antonio Marts dijo...

Hola. Preguntarse es el primer paso para traspasar la barrera. Si el ser humano no hubiese comenzado a hacerlo, quizá aún estaríamos alrededor de una fogata caa noche gruñendo y peleando por la comida... aunque miles de años después no seguimos haciendo lo mismo..? Saludos, bien que hayas escrito