lunes, enero 14, 2008

Reflexiones 2008 (Parte III)

Entramos a la ciudad de Guadalajara. El mismo tráfico, el mismo smog, el mismo interés individual cruzando por las calles, la misma figura pasiva de los tapatíos en la ciudad que se la come el automóvil.
Estaba segura que el agilizador vehicular de López Mateos continuaría peligrando a los peatones que intentaban cruzar, aun cuando puentes peatonales estuvieran terminados o en construcción.

Al visitar a mi familia después de quince días de ausencia en la ciudad tomé la Ruta de camión Santa Anita. El tráfico lento, la gente amodorrada, el olor a combustible quemado y a lo lejos una luz incandescente brillaba por un par de segundos yunos martilleos acompañaban la ràfaga del soplete. El puente peatonal a mitad de la calle Pegaso se construía, tal como el de la calle Virgen que se sumaban al ya terminado puente de la glorieta Las Fuentes. Éste último pisoteó un lindo jardín de rosas que representaba la entrada de esta Colonia empedrada y ahora alberga un puente de una avenida llamada Viaducto, agilizador vehicular, fomento al caos.

Puente calle Pegaso: Patricia Karenina

Estos blancos y altos puentes peatonales son gracias a la estúpida manera de decidir la agilización de tráfico en la ciudad. Yo no debato que estos puentes ayuden a las personas a cruzar una avenida sin semáforos pero si exijo mejores políticas públicas que prioricen al peatón con capacidades diferentes, a personas de la tercera edad, a vías alternas como ciclo-vías y al mejoramiento del transporte público porque si esto existiera con eficiencia ¿quién pretendería tener un auto para perder el tiempo en buscar estacionamiento?

Es un nuevo año con grandes retos por resolver y luchas por resistir. Es un año que comienza con problemas de expresión mediática, de falta de conocimiento –o interés- en movilidades urbanas que no sea un auto individual de carácter contaminante y acaparador de espacios, y por último, 2008 es un año que espera más problemas económicos, sociales y culturales, que acogerá más violaciones por parte de poderes del Estado y que enaltece las grandes industrias que importarán un maíz para cerdos -me refiero a los animales- a un país de una diversidad de maíz ancestral, saludable y amenazada. ¿Y alguien me pregunta en qué se basa el surrealismo de México y su gente? Que existen personas que seguimos luchando por causas que se visualizan como perdidas, que existen poderes fácticos seguros de que la única consecuencia de sus compromisos políticos es la obtención de ganancias individuales, y por último que la pasividad de la mayoría de los habitantes de este pobre país siguen siendo el mayor poder que nos pronostica la lenta devastación.
¡Bienvenido 2008!


Patricia Karenina

1 comentario:

Hipodermica dijo...

hey que onda!

ya le di una pasada a tu blog

espero nueva actualización

vale?

y sigamos en pie por una ciudad para todos